3.11.07

Lecturas al pasar II

Reportaje a Bert Hellinger
-¿Si me siento cuidada en el regazo de Dios, entonces tengo una buena vida y he superado mi destino?
Esa es una sensación infantil. La persona que se entrega a ella sigue siendo un niño y no se hace adulto. Para superar la vida es necesario tener coraje de asumir la culpa, es decir, el coraje para apartarse de lo que dicta la conciencia: porque la conciencia siempre vuelve estrecho. Al imponernos aquello que en nuestro grupo es válido debemos excluír a otros que adhieren a otros valores. Por esa razón la conciencia siempre tiene un efecto separardor. En las religiones tiene precisamente ese efecto de que algunos se consideran acertados y consideran a los otros equivocados. Por lo tanto, para lograr estar en sintonía con una realidad mayor que anula estas diferencias, debemos trascender los límites de la conciencia y dejarlos atrás. Para mí eso sería religión.

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