
Soy el Ale Rossi, uno de los dos Ale Rossi, al que le dicen "Salchicha". Me casé hace 18 años y tengo dos hijos varones, de 10 y de 7 años. Con mi mujer vivimos en San Francisco, Córdoba. Me dedico a la agronomía, soy consultor en temas de organización de empresas agropecuarias y productor agropecuario, de eso vivo. Cuando dije que estudiaría agronomía en mi casa sonó algo extraño, con el campo nunca tuve nada que ver, pero lo decidí en libertad y estoy satisfecho, viajo constantemente y estoy mucho tiempo solo, eso me gusta, la gente de campo me gusta. Huí de la gran ciudad en 1988 y vivo en un lugar mas tranquilo. Creo que estoy en mi mundo, el que elegí, pude o supe construír, esa es mi rebeldía.
Recuerdo la noche del adiós en 1982, como un alivio a esos 12 años de estreñimiento emocional, de voces apagadas y voluntades sometidas. Creo que cuando salí del cole, resentido y sin ganas de volver, comencé a ser mas yo, mas auténtico, mas libre. Allí comencé una búsqueda que debo reconocer no ha terminado.
Recuerdo la noche del adiós en 1982, como un alivio a esos 12 años de estreñimiento emocional, de voces apagadas y voluntades sometidas. Creo que cuando salí del cole, resentido y sin ganas de volver, comencé a ser mas yo, mas auténtico, mas libre. Allí comencé una búsqueda que debo reconocer no ha terminado.
La noche del reencuentro fue, para mi, la noche de la reconciliación con el destino que me había tocado en suerte y volver a vernos a todos como niños grandes una alegría inmensa.
Mi sorpresa grande fue ver que parecía no haber cambiado nada entre nosotros, seguíamos tratándonos como si nos hubiésemos visto ayer.
No quiero volver a perderlos, espero que este blog sea un punto de encuentro.
Mi sorpresa grande fue ver que parecía no haber cambiado nada entre nosotros, seguíamos tratándonos como si nos hubiésemos visto ayer.
No quiero volver a perderlos, espero que este blog sea un punto de encuentro.
La foto que acompaña a este texto se tomó cuando cumplí 40 años. Parecía un sueño lejano cuando estábamos en el secundario, llegar al 2000, parecía una eternidad, ya pasó como un sueño fugaz y el mensaje es que no hay que dejar nada de lo que a uno lo satisfaga para después, el tiempo es implacable.

Recuerdo que, cuando estábamos en el secundario, un hombre de 40 era poco mas que un anciano y en esta foto estamos 4 amigos jóvenes cuarentones inseparables que dejó el Santo. Estamos festejando nuestros 40 años. Mario, Tata, Migue, y Ale. Tengo el honor de nombrarlos "amigos" con todo lo que encierra ese hermoso adjetivo.
Como no podía ser de otra forma a mis dos hijos terminé por enviarlos a un colegio religioso, el de los Hermanos Maristas, de San Francisco.Confío en que ellos les darán una buena educación, claro que la tarea de ellos se complementa con la de la casa. Pero se vé que mi enojo y rebeldía al irme del cole, pasaba por otro lado, mas íntimo, mas personal y no con la institución. Saludos y nos vemos.
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